PAVADITAS BONITINHAS
LA PROCESIÓN POR COMUNICAR VA POR DENTRO

ÓRGANO DE DIFUSIÓN GREMIAL
de Apunam 1997 - UNaM

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Dos cosas distinguen al humano de los demás animales: el lenguaje y la política. Primordialmente, la comunicación abstraída del tiempo y del espacio, de lo inmediato, piedra angular de la memoria simbólica y de la atención compleja de la vida en común, motor del abordaje analítico de los problemas colectivos en un entorno de existencia. Suena filosófico y falopa, pero no. Es lo mínimo que podemos saber y debemos conocer como mamíferos con consciencia. La comunicación, como el lenguaje, es tecnología.

Avanzada la década el 90, todavía sin la expansión plena de internet ni la popularización de los dispositivos informáticos —y muy lejos de tener en la palma de la mano herramientas de producción automática de piezas comunicacionales—, la asociación gremial nodocente podía expresarse y comunicarse con la comunidad.

Si sometemos aquel contexto tecnológico y técnico a una mirada actual, podemos decir que la deficiencia o carencia le impuso al boletín informativo Comunicándonos de Apunam el solemne mote de “órgano de difusión”, como si fuera un complejo dispositivo comunicacional.

Menos tolai es decir que esa solemnidad responde al acto reflejo de fortalecer y estimular el sindicalismo en la UNaM durante la brutal crisis económica provocada por el Gobierno menemista, que tuvo como popstars a Carlos Menem y Domingo Cavallo —aunque el segundo dejó el ministerio en el 96, fue mentor del “milagro” de la convertibilidad que siguió en pie varios años más—.

Alta tirica tenían los trabajadores universitarios en los 90, pero no dejaban de comulgar con las políticas del patilludo que hizo posible los intensos tours de shopping en la zona baja encarnacena y el veraneo en playas brasileras gaúchas o catarinenses, aunque los más clasemedieros, los que sí la vieron y la tienen clara siempre, lo hacían en las costas paranaenses o paulistas.

Si bien este fenómeno ideológico-político se denominó efecto menemvallo , la bestial paradoja mental impidió que fuera extendido al campo científico y popular, siendo reemplazado en la memoria social por un gesto reflejo pavloviano: tocarse el testículo o el seno izquierdo.

El ajuste actual en manos de la dupla Milei-Caputo goza de la misma popularidad que el liberalista menemato a pesar de estar reventando aún más el país, entregando todo a capitales y organismos extranjeros con el FMI a la cabeza. Los recortes y el vaciamiento de las universidades e institutos técnico-científicos se producen por licuadora y motosierra; el mismo filo que desguaza al sistema de salud y todo el entramado laboral productivo mediante una reforma criminal que dejará a otras miles de familias sin sustento ni garantías. No estaría mal llamar a esta paradoja ideológica-política mileiputo .

El mecanismo de estos artefactos del ajuste se encadena a todos los estratos de gobierno, a las poleas partidarias y andamiajes institucionales. La tecnología del ajuste implica un sistema cardánico cada vez más extendido, por ende, más eficaz y agresivo. Pero, sobre todo, eficiente: alcanza el objetivo con pocos recursos. Esto pasa porque la resistencia es insuficiente, en particular, contra los cómplices locales.

Los esnobs de la inteligencia artificial dicen que, con las terminales tecnológicas en poder popular, la democratización de la comunicación es total: información y performances enunciativas pueden cambiar el curso de la historia y la vida. Sin embargo, estamos cada vez más alejados de la democracia y unos de otros. Todavía peor, el alejamiento de unos y otras —o viceversa— produjo la masturbanda de incels que hoy promueve la derechización del mundo, por estas latitudes se los conoce como virginios .

En lo sindical, desde Fatun hasta los gremios de base, la comunicación es una mierda. No solo transmiten información mínima e inconexa, sino que apenas pueden articular discursos que problematicen y dimensionen la gravedad de la crisis que estamos atravesando. Discursos políticos.

De hecho, en la UNaM, cancelaron los plenarios de delegados, no llaman a asambleas, tal como sucede en lo institucional cuando de reuniones laborales se trata, o la decadencia de los cuerpos colegiados, consejos o discusiones públicas o colectivas de cualquier tipo. Hay matices, sí, pero insuficientes y forzados.

Lo mismo les pasa a las agrupaciones políticas, no pueden hablar, sea porque son agencias de lobby o porque no saben. O no quieren. Y cada vez son menos las comunicadoras capaces de abordar críticamente las cuestiones precisas, concretas, inmediatas, territoriales de la UNaM. Un fracaso comunicacional notable.

Desmontar los escenarios colectivos implica reducir la comunicación a discusiones parciales siempre individuales. Y esto sí es estratégico. Dejo la anécdota de la rectora Alicia Bohren durante la declaración de emergencia presupuestaria de la UNaM (sesión extraordinaria del Consejo Superior, 24.02.24), en la que cuenta cómo le gusta relacionarse al subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez: individualmente. Lo mismo hace el Gobierno nacional con las federaciones y los rectorados, las fedes con los gremios de base, estos con los trabajadores y las autoridades universitarias con las agrupaciones locales.

Por eso este órgano de difusión gremial resulta una reliquia, no tanto por el contenido o la calidad, sino por la voluntad de comunicar lo propio a los propios. (Vale jugar a buscar pistas de las políticas laborales y compararlas con las actuales). Lo dejo en PDF para descarga.

Espero que lo disfruten. Para amarguras, está este texto y el desgarro de la herida narcisista: estamos a dos silencios cómplices de dejar de distinguirnos de los demás animales. O a dos evasivas retóricas de ser un mamífero cualquiera. Pero no de los salvajes.

COMUNICÁNDONOS [2 Y 3]- APUNAM 1997


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