Sindicalismo picado fino (3)

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Servicio médico UNaM

Trece días después de presentar la nota en Smaunam, me comuniqué por email con las consejeras de administración para saber si había noticias sobre lo solicitado y facilitar el envío de información a mi cuenta de correo.

La respuesta fue casi inmediata: la nota se trató en la sesión de consejo el miércoles 13 de agosto. Se resolvió realizar en septiembre una reunión informativa en la Facultad de Ciencias Económicas, a cargo del presidente del servicio médico, Jorge López, y el vice, Jorge Cáceres. Solo falta que la facultad habilite un aula, tarea a cargo del «delegado FCE» (es posible que se refiera al consejero de administración, en la etiqueta del email se observa que usan uno y otro término indistintamente). Una vez organizado, darán aviso y convocatoria.

Los rumores a los que me refiero en la presentación podrán ser maliciosos, pero no son tan infundados:

  1. Ciertamente, la sede de Apóstoles se cerró hace ya varios meses, pero se desconoce en qué condiciones fue despedido el personal.
  2. Hubo nuevas contrataciones, se desconocen cuántas, si fueron pertinentes y qué función cumplen.
  3. Entre las nuevas contrataciones hay personal jerárquico que se presume funcionario provincial o municipal.
  4. Se comunicó la suspensión de un turno de auditoría y se desliza con seguridad que el médico a cargo fue despedido (no se sabe en qué condiciones).
  5. Menos fundado es el rumor sobre la doble remuneración de la presidencia, asunto mencionado en el estatuto de Smaunam como tema que involucra al consejo de administración (no se conocen actas o resoluciones).
  6. Los procedimientos administrativos se volvieron cada vez más complejos a la hora de autorizar estudios, prácticas o tratamientos, tal como pasó durante la pandemia con las ayudas económicas para salud.

Nunca es raro que estas inquietudes surjan en medio de la crisis universitaria que afecta el salario de los trabajadores e impacta directamente en los fondos del servicio médico produciendo carencias o deteriorando el funcionamiento. Además, el ajuste también empuja al sistema médico y farmacéutico a elevar el precio de sus prestaciones y multiplicar el cobro de plus, expandiendo esa maña de cobrar en negro, sin facturación, necesaria para solicitar reembolso.

También es inquietante la presencia cada vez más marcada del Gobierno provincial dentro de la universidad. A esta altura, podemos decir: más que Gobierno, es el partido hegemónico de Misiones, el Frente Renovador de la Concordia Social. Por más mesura que se aplique a la relación entre las prácticas de gobierno de un partido político y las acciones individuales de sus militantes o funcionarios, la asociación existe y favorece las suposiciones, no siempre injustas ni desatinadas, sobre la ejecución de las mismas políticas.

Es sabido que el presidente de Smaunam, Jorge López, es un cuadro de la renovación eldoradense. Fue funcionario municipal y candidato en 2021 en la misma lista con Sonia Rojas Decut, una de las senadoras que, junto a sus correligionarios misioneristas, entre ellos Carlos Arce, primero avalaron la Ley Ómnibus por orden de Passalacqua y Rovira, para luego darle la espalda al financiamiento universitario. La misma Sonia que llevó al vicerrector Katogui al Senado para intentar defender el presupuesto universitario con argumentos de “competitividad académica internacional”.

Así es la nueva renovación neo blend con los mismos rancios oportunistas de siempre: apoya la esencialidad del «servicio educativo» para eliminar la huelga, aplica el RIGI en Misiones, busca el equilibrio fiscal ajustando a los empleados municipales, criminaliza la protesta persiguiendo a los activistas y despliega la cultura de la pavada en streaming. Mileismo puro.

Antes de ganar las elecciones para presidir el Smaunam –con la venia del rectorado, varios decanatos y buena parte de la conducción gremial–, López fue el secretario del Consejo Superior de la UNaM durante el primer asalto de Bohren y su coalición blend en el rectorado.

La campana final fue aquella expresión con la que se jactaron de haber domesticado al máximo órgano de gobierno: todas las decisiones fueron tomadas por pleno consenso. Esto es muy significativo por tratarse de una coalición que no pasó por las urnas y se impuso como lista única por transa entre grupos minoritarios, pero poderosos. Nocaut para la democracia universitaria.

Después de acompañar 19 meses el ajuste de Milei, decidieron «estar a favor» de la educación superior misionera. Esta pose «noble y leal» forma parte de la agresiva campaña electoral que la renovación está impulsando entre obras viales, relatos exitistas, ajuste maquillado y una severa inyección de alegría disociada de la realidad de la tierra colorada.

La miserable conducción institucional de la UNaM, en manos de la coalición hegemónica Convergencia, Unidad y Compromiso, dispone las instalaciones universitarias, órganos de gobierno y personal para ensalsar la imagen política y electoral renovadora, a pesar del daño que el ahogamiento presupuestario produjo en la educación superior nacional. Todo para demostrar fortaleza misionerista y presionar la consolidación de las transferencias de fondos a la provincia (ATN) y la promulgación de ley de financiamiento universitario, cuya moneda de cambio fue apoyar el veto del aumento a jubilados. Mercachifles de la crueldad.

En la cabeza de aquella lista que incluía a López estuvo Martín Cesino, médico y parlamentario misionerista, entusiasta militante del Parque de la Salud, un modelo de salud pública apoyada en una misteriosa fundación de hermética administración que habilita diversos proyectos no muy sanitarios que digamos. 

Este estilo institucional tan característico de la renovación, una gestión demasiado descontracturada, produjo en el Parque de la Salud, hace poco, una ruidosa renuncia.

Más o menos paranoicas, las inquietudes de la comunidad universitaria por la administración de su servicio médico son comprensibles. Algo similar pasó en 2022, cuando Fatun instaló en Posadas una sucursal de su obra social, forzando la afiliación de los ingresantes nodocentes con cargos que ellos «facilitaron».

En aquel entonces, la conducción gremial nodocente promocionó el cambio de servicio médico hacia dentro del claustro, generando cuestionamientos sobre la delegación de responsabilidades y control de recursos en una organización sindical que hoy no se sabe bien qué papel cumple en la lucha contra los ataques del Gobierno a las universidades.

Para qué abundar: el ecosistema de la salud es fértil para los negocios y otras prácticas aún menos éticas como el caso de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. Eso lo convierte en objetivo principal de las corporaciones políticas, especialmente si son organismos públicos o cooperativos que sortean al mercado libre y privado garantizando el derecho de acceso universal a la salud. Cómo no desconfiar.

Pero es mejor dejar de lado los rumores y asumir que son efecto de la falta de información (precisa, de buena calidad), de la pobreza del diálogo democrático y las escasas rendiciones de cuenta, factores que no consolidan una comunidad universitaria saludable basada en la confianza.

Debemos reivindicar las exigencias a nuestras autoridades, funcionarios y representantes, después de todo, ellos están a nuestro servicio y son tan empleadas como nosotras.

Quien quiera repasar la campaña informativa del Smaunam y otros datos, puede consultar este documento.

 

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