Vamo'en la salú, navegando

escuchá este texto 

Smaunam no respondió mi solicitud de documentación, pero sí accedió a realizar una reunión informativa (oral) por pedido de una agrupación nodocente de rectorado que cuenta entre sus integrantes con una consejera de administración.

Entonces, el contenido acá volcado es una recolección de esta jornada a la que fui cordialmente invitado.

Transcribir dos horas y media de grabación no tiene sentido para el propósito general de este informecito: desterrar rumores maliciosos y promover la confianza.

Presento un resumen selectivo en tres partes (presentación Smaunam, cuestionamientos del auditorio y posibles políticas de ajuste o restructuración financiera) que incluyen puntos no siempre expuestos secuencialmente en la reunión, pero merecen agruparse para un desarrollo ordenado. Cuando entienda relevante, citaré precisamente lo dicho (entre comillas «»).

El martes 2 de septiembre se concretó el encuentro del Smaunam con un grupo de nodocentes en el campus universitario. La jornada, motivada por la agrupación 26 de Noviembre, logró reunir cerca de 50 nodocentes, una cantidad considerable si tenemos en cuenta que se trata de una actividad por y para una agrupación y no hubo un llamado público abierto desde las partes.

En consecuencia, la convocatoria “hacia afuera” se hizo solamente por canales privados digitales (Whatsapp) y físicos (afiche, al menos en mi lugar de trabajo). Dejo enlaces a las redes sociales de las dos organizaciones para informarse sobre futuras jornadas y demás: Smaunam (web, Facebook, Instagram) - 26 de Noviembre (webInstagram).

Aunque la nota que hizo posible la reunión no tuvo circulación, según expresó el conductor de la jornada e integrante de La 26, la petición constaba de tres ejes que ayudarían a saber cómo «se subsanó la situación» del servicio médico planteada el año pasado, en referencia al problema del ajuste universitario y el impacto en Smaunam:

1. Situación económica del organismo, considerando el rezago salarial y el impacto en los ingresos del servicio; 2. Coberturas y aumento del cobro de plus; 3. Conocer las políticas del servicio médico para casos de intervenciones quirúrgicas complejas y costosas (al parecer, recientemente, la agrupación hizo una colecta para una compañera en esa situación).

El presidente Jorge López estuvo acompañado del vice, Jorge Cáceres. La presentación de la gestión duró una hora y cuarto, complementada con algunas diapositivas. Hicieron un repaso de la situación financiera del 2024, de las estrategias implementadas para mantener el equilibrio económico del servicio médico y las acciones que realizaron (reuniones, consultorías financieras, económicas y legales, comisión ad hoc, etcétera).

Inicialmente, explicó que la organización enfrentó un déficit significativo a mediados del año pasado por la devaluación de los ingresos básicos («aportes de afiliados, 3%, las contribuciones patronales, 6%, aportes de jubilados y los coseguros») y el aumento de los costos y gastos de funcionamiento general. Así nació la comisión ad hoc del Consejo Superior para elaborar un plan de ajuste.

Los números se ordenaron cuando, en agosto-septiembre «después de la tormenta, el mar empezó a tranquilizarse», y las medidas adoptadas surtieron efecto.

Los «grandes problemas», además de los ingresos deficitarios, fueron la inflación y los prestadores –médicos, psicólogos, sanatorios y farmacias– que, «ante la desesperación», comenzaron a subir los precios y multiplicar prácticas especulativas (cobro extra en negro, plus).

[En muchos casos, estas prácticas forman parte de la tradición comercial del nicho; el año pasado el Smaunam declaró que no podía revelar el monto ni precisar los canales de inversión o colocación financiera de las reservas porque las asociaciones médicas utilizarían esa información para pedir más dinero. Una maña carroñera típica de sectores abroquelados y desregulados].

López compara la crisis económica actual con la de 2001, con alta inflación y prestadores que incrementan mensualmente sus servicios, desde 15 a 20%, incluso 30%. Esto no solo produjo «fuertes peleas» hacia afuera, con médicos, farmacias y asociaciones, también ajustes internos significativos.

Por criterio de la conducción de Smaunam, la negociación con los proveedores pasó a realizarse con referencia al IPC (Índice de Precios al Consumidor). Aunque este índice siempre estuvo por debajo de la inflación real y no resulta satisfactorio financieramente, es un mínimo asidero para enmarcar pugnas y regateos característicos del libre mercado.

Esta acción se sumó a la ventaja que tiene Smaunam como pagador (entre 25 y 28 días), algo atractivo para los prestadores. También se lograron convenios directos con algunos sanatorios y profesionales, beneficiando a ambas partes porque agilizó el pago sin mediar con los círculos o asociaciones que dilatan las remuneraciones con sus cánones y procesos administrativos.

Esta estrategia les permitió terminar el año con un déficit mucho menor al proyectado inicialmente, que se saldó con el superávit obtenido en 2023. Como resultado, el 2025 arrancó sin déficit y actualmente se mantienen en un «débil equilibrio» que permite tener la «nariz fuera del agua».

Esta serie de medidas son las que se volcaron en el documento privado producido por la comisión ad hoc y elevada al Consejo Superior el año pasado. 

Planteos de los afiliados

  • Aumento del cobro en negro (plus sin factura) por prácticas médicas que antes no tenían costo extra.
  • Quejas sobre la atención de los afiliados.
  • Dificultades en autorizaciones: incluso en estudios de rutina con historial clínico, los procedimientos se volvieron engorrosos o dilatados.
  • Se solicitó y propuso distintas alternativas para crear un canal de comunicación y consulta para los afiliados, sistematizado en la página web; también un espacio informativo de las sesiones del consejo de administración y las novedades institucionales. Facilitar información institucional y reflejar transparencia promueve un mejor conocimiento del servicio y estar al tanto del funcionamiento general.
  • Se consultó por el impacto de la crisis de las prestaciones en discapacidad en el servicio médico.
  • Se consultó por la contratación de nuevo personal (de planta o no, jerárquico o complementario) y despidos de trabajadores.
  • Se consultó por el rumor del doble sueldo de la presidencia (UNaM-Smaunam). 

Respuestas de la presidencia

  • Smaunam se ocupa de erradicar los cobros adicionales y disputar las condiciones de pago con los médicos. López observa que el cobro en negro por parte de los médicos es una práctica que se popularizó en tiempos de alta inflación y asegura que, con el freno actual al proceso inflacionario, el plus comienza a desaparecer. En buena parte, porque la baja en las consultas promueve la competencia entre profesionales y, como el costo extra es una variable de selección por parte de los pacientes, los médicos que no cobran este adicional tienen mayor éxito comercial. Menciona que el cobro en negro tardó 3 años en desaparecer después de la crisis de 2001. Es decir, la libre oferta y demanda de mercado ordenará estos desajustes hasta regular el aspecto comercial de la salud.
  • Políticas contra el plus: existen casos específicos de profesionales que cobran honorarios muy elevados (incluso en dólares) por procedimientos que pueden hacerse de otra manera y a menor costo. Smaunam sugiere al afiliado recorrer y buscar opciones, por cuenta propia o a través de los auditores médicos, y así encontrar otros profesionales, incluso derivaciones a otras provincias como Corrientes, donde no se cobra un adicional o los costos son más accesibles.
  • Los tropiezos con las autorizaciones de prácticas o estudios suelen suceder cuando el médico no consigna un diagnóstico que justifique lo solicitado, por ejemplo, solamente apunta «control» o pide estudios que no se relacionan con el diagnóstico. También puede pasar que lo indicado no esté incorporado en el manual de prestaciones o se encuentre asentado de otra manera. Las nuevas prácticas médicas fueron agregándose al manual, pero este se hizo hace 12 años y merece una actualización. Por eso están trabajando en un nuevo manual de prestaciones 2025 que incorporará prácticas y cirugías más modernas. López sugiere al afiliado solicitar al médico un diagnóstico específico que justifique la autorización del estudio, medicamento, suplemento vitamínico o tratamiento en cuestión.
  • La presidencia asegura que la comunicación actual es la adecuada porque transmiten aspectos que facilitan el acceso a los afiliados. Por ejemplo, la auditoría médica en línea; también los avisos de cambios de horarios, asuetos y campañas especiales. Se notó cierta resistencia en avanzar con un espacio de transparencia institucional y en socializar información vinculada a las políticas generales del servicio médico. Sin embargo, López ofreció su email y su oficina para cualquier afiliado que tenga una inquietud.

[Este método es común en toda la universidad: evitar ciertas expresiones públicas o disponer documentación de acceso abierto, desestimular espacios de discusión, consulta o decisión (basta con revisar el estado de situación con delegados gremiales, consejeros, reuniones laborales, asambleas sindicales, el acceso a actas o a documentos informativos de interés general y la indiferencia de las autoridades frente a los problemas o solicitudes, etc.). Fomentar la individualización también es una práctica del Gobierno nacional, tal como lo expresó la rectora con respecto al subsecretario de políticas universitarias].

  • Sobre las prestaciones en discapacidad, la presidencia aclaró que no hubo modificaciones: «no se recortó nada, no se tocó a nadie, se sigue pagando todo». Solamente casos aislados, «tres o cuatro», atravesaron un ajuste, pero no por cuestiones económicas, sino por lo establecido por ley y en el manual de prestaciones: la cobertura que Smaunam ofrecía era superior a lo pautado, entonces se redujo el servicio. Esta adecuación a la ley se hizo progresivamente disminuyendo la atención hasta alcanzar lo normatizado y evitar así inequidades.
  • Con respecto a la contratación de personal, López aseguró que no se realizó ninguna incorporación, ni de planta ni sin relación de dependencia ni de personal jerárquico.

[Eso significaría que el gerente de prestaciones que conocimos en la campaña de vacunación el año pasado ya formaba parte del gabinete Smaunam, quizás desde antes de ser designado como director de epidemiología en el Ministerio de Salud de la Provincia].

Smaunam te vacuna

Sin embargo, López señaló que se produjeron dos despidos con todas las garantías y deberes cumplidos: el personal de la sede de Apóstoles (ahora cerrada) y la médica auditora (suspensión de ese turno). Para ambos casos, el presidente esgrimió razones ajenas a la restructuración financiera del Smaunam orientada al equilibrio económico.

  • En relación con el rumor sobre la doble remuneración del presidente y el vice, no hubo respuesta a pesar de las varias menciones y de explicar el malestar que produce esa incertidumbre en contexto de ajuste. 

Dos temas se mencionaron en varios momentos del encuentro: el Plan J (jubilados) y el uso de las reservas para procesos recesivos o crisis económicas.

La postura de la gestión de Smaunam es la misma que la del año pasado.

  • El gasto en farmacia del Plan J era un problema significativo, representando el 70% del gasto total. Desde Smaunam se estimuló a los afiliados a usar otros servicios como PAMI e IPS; así, se redujo el porcentaje a 42%. La misma desproporción se presenta, en cálculos aproximados, entre el aporte que hace un jubilado –el «5% de su ingreso=$120.000– y lo que consume por mes, $160.000». A esto se suman los adherentes que pagan la mitad (sucede igual con los afiliados activos).
  • Las reservas tienen como objetivo generar intereses (fondos de inversión) y destinarse a las enfermedades catastróficas, aquellas que requieren medicamentos o tratamientos extremadamente caros que incluso podrían llevar a una organización a la quiebra. Todavía no está en el horizonte utilizar las reservas para amortiguar las políticas de ajuste de Milei y evitar que recaiga más todavía sobre los trabajadores.
  • Frente a la posibilidad de discutir democráticamente esta alternativa para las reservas y que involucre al sostenimiento de los jubilados que «durante años aportaron al servicio médico», López hizo una aclaración:

«Disiento con eso de que los jubilados hicieron los aportes para que la obra social [servicio médico] se agrande. La gestión lo hizo [Nico Kolb y Ramón Viera, expresidencia]: como no había tantos jubilados sobraba plata y ellos tuvieron la visión de hacer una reserva y que se mantenga en plazo fijo. Ninguno de nosotros puso un 1% más para generar una reserva».

Con ambivalencia, la actual gestión adhiere a la solidaridad con los jubilados sin abandonar la concepción deficitaria de este grupo de afiliados. Sugiere considerar que hoy existe casi la misma cantidad de jubilados que trabajadores activos, siendo los primeros los que más gastan y menos aportan. Además, alega que el ajuste sobre la universidad frena el crecimiento de la planta de trabajadores mientras que la comunidad de jubilados sigue creciendo.

[El año pasado, en una de las primeras jornadas informativas en Humanidades, se propuso aumentar el 1% a los afiliados y coseguros para mantener el equilibrio; también se reconoce la solidaridad de la presidencia con los jubilados desde la campaña electoral 2023. El portal de transparencia de la UNaM indica que, entre 2024 y lo que va del 2025, la planta nodocente se redujo en 60 cargos y la docente en 244].

La gestión asegura que la obra social enfrentará un déficit aún más grave si no logra encontrar una solución al desequilibrio entre ingresos y egresos. El ejemplo recurrente en la exposición es el gasto promedio de los jubilados. También existen otros factores como el pago diferencial (menor) de los adherentes. Las alternativas son:

  • Desde el Cosun (Consejo de Obras Sociales de Universidades Nacionales) se propone aumentar el aporte de los jubilados al 9% de su haber, el equivalente proporcional al aporte de los activos (sumando el aporte patronal), esto, en teoría, cubriría los gastos.
  • Se revisa la posibilidad de que los jubilados con altos ingresos aporten un mayor porcentaje, ya que algunos ganan más de 3 millones de pesos y aportan mucho menos de lo que deberían. También se cuestiona el aporte de los adherentes, especialmente cuando tienen otra obra social.
  • Aumentar el costo de la cuota.
  • Aporte extra voluntario.
  • Unificar los aportes de los afiliados que tienen dos empleos en una sola obra social [servicio médico].
  • Creación de una ART propia, así la universidad podría funcionar como su propia Aseguradora de Riesgos del Trabajo para generar ingresos adicionales y mejorar la atención a los afiliados.
  • Sigue en pie la posibilidad de abrir la obra social a profesionales graduados de la UNaM para obtener nuevos ingresos. 

Durante la exposición inicial y los intercambios con afiliados, López contextualizó socioeconómicamente las políticas de Smaunam, ayer y hoy. De esta misma manera estimó que los resultados de las elecciones bonaerenses tendrán efectos en la situación económica y financiera del Smaunam; todavía más determinantes serán las elecciones de octubre.

En resumen, el ajuste sigue su curso en un contexto institucional reacio a la expresión formal documentada y la comunicación pública; indiferente al evidente desmoronamiento de espacios de gobierno, cogobierno o democráticos.

Esta zancadilla a todo lo público y colectivo para gobernar individualizando es tendencia nacional. Privar de información y truncar la comunicación desliga por la fuerza el compromiso de la comunidad, simulando que la representatividad de los organismos y sus funcionarios goza de buena salud. También es tendencia justificar políticas de ajuste unilateral de cualquier manera, cosechando los frutos de la desinformación.

Argumentos más, razones menos, al fin y al cabo, los derechos que antes estaban ahora no están; los recursos disponibles, ahora desaparecen; las normas y regulaciones de garantías, ahora se disuelven y los trabajadores pasan a ser desocupados.

La UNaM no parece estar preocupada por el ajuste, en lugar de denunciar los perjuicios y rechazar las políticas del Gobierno nacional, avala estos 20 meses de ajuste afianzando la relación con el Frente Renovador que hizo posible el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 70/2023) y los vetos a las leyes de financiamiento universitario, que apenas son un flota-flota. Tanto así que, en plena semana de jornada nacional de repudio al veto, la comunidad UNaM estuvo de feria, expos, deportes y contemplación de flora primaveral.

Qué decir, la apropiación privada de información y decisiones que deberían ser públicas y colectivas produce el abandono de la comunidad involucrada. Si la solución a la indiferencia y el «sálvese quien pueda» es reconstruir el diálogo político, los mecanismos democráticos y revitalizar el involucramiento de los trabajadores en los problemas comunes, ojalá los dioses y las elecciones nos provean de salud y fortaleza. Porque, entre tormentas y aguas serenas, estamos yendo al garete.

ENTRADAS RELACIONADAS


La blendi renovadora libertariana avanza institucionalmente en la UNaM, cuchá quiénes son los lastres Escuchá una mirada sobre el Smaunam en ‹Sindicalismo picado fino 3 Escuchá una lectura sobre recientes hechos gremiales y políticos en ‹Sindicalismo picado grueso›